• Hatziri Recillas

Agenda 2030 en México, una mirada desde la innovación social.


México ha mostrado un papel activo en la construcción de las metas que establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS. Desde la celebración de la Cumbre en septiembre de 2015 marco sus prioridades para la construcción de la agenda 2030 con el combate a la pobreza, la inclusión social y económica, derechos de las personas migrantes, igualdad de género, necesidades de los países de renta media, conservación de la biodiversidad, derecho al agua, cambio climático y derechos humanos.

Los ODS representan un gran reto de cohesión para el sector privado, la sociedad civil y los gobiernos, en sí un reto de innovación social. De manera local, el primer reto ha estado representado por la difusión y apropiación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El reto trascendente en México radica en las cifras con una población de 120 millones de habitantes de las cuales el 43.6% se encuentra en situación de pobreza y un Índice de Desarrollo Humano de 0.762, lo que en 2014 nos colocó en el sitio 74 entre 188 países y territorios. (PNUD, 2017)

En mi visión, la garantía de los derechos humanos es el gran reto de México en torno al cumplimiento de la Agenda 2030 visión en la que soy empática con Amartya Sen quien dice que la innovación social se convierte en la libertad expandida de los individuos para el mejoramiento de la calidad de vida. (BID, 2015)

En México observamos en su mayoría la suscripción de ejercicios paliativos por parte de los Gobiernos Locales y Federal. Mi visión responde a la escasa presencia de mecanismos que integren la identificación colectiva de necesidades, lo que desgarradoramente se traduce en el mal gasto de recursos públicos para la implementación de políticas que poco favorecen cambios sistemáticos.

Para este caso, revisaré tres de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, su vinculación con políticas públicas en México o el desarrollo de las mismas, y finalmente la integración o no de una visión de innovación social. El primero: hambre cero, por su vinculación con el alto porcentaje de población en pobreza en el país. El segundo: alianzas para lograr los objetivos, por la cercana promulgación de la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo (2011) con la integración de la Agenda 2030. Y el tercero: salud y bienestar, por el plausible ejercicio de vinculación y propuesta naciente de la sociedad civil organizada.

Hambre cero

La meta: "Poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los niños menores de 1 año, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año"

El reto: "Para 2014 en México el 3.6% de la población tenía una alimentación por debajo del nivel mínimo de proteínas para considerarla nutrida y 24.1% de la población se encontraba en inseguridad alimentaria moderada o severa, ante lo que hay que sumar que de los 2,491 territorios analizados, poco más del 98% no contaba con información para la estadística" (Sistema de Información de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SIODS), 2014)

En 2013 por decreto presidencial fue creado el Sistema Nacional Contra el Hambre que define la estrategia y creación de cinco instancias e instrumentos como eje central de la Cruzada Nacional Contra el Hambre. La Cruzada plantea la participación de la iniciativa privada, la sociedad civil organizada, las instituciones educativas y la ciudadanía en general.

Las acciones de la Cruzada están dirigidas a atacar las causas de la inseguridad alimentaria sumando 90 programas federales de 19 dependencias, gobiernos municipales y estatales. Los objetivos planteados contemplan la participación y empoderamiento comunitario para la erradicación del hambre. Da prioridad a los 400 municipios que concentran casi la mitad de la población en pobreza extrema y se extiende al resto del país en una segunda etapa.

Entre 2012 y 2014 a nivel nacional la población en pobreza extrema disminuyó de 11.5 a 11.4 millones de personas, mientras que la población con carencia por acceso a la alimentación aumentó de 27.4 a 28.0 millones. (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), 2017)

En el proceso de evaluación de resultados, se identifica un sesgo importante en el cruce de información entre dependencias para obtener información sobre el número de beneficiarios recurrentes en diversos programas de la Cruzada, situación que es identificada como la tarea pendiente en el reporte de resultados intermedios. (CONEVAL, 2015)

En su planteamiento el Sistema Nacional Contra el Hambre se define con la construcción de una política social desde la comunidad, que integra a las Organizaciones de la Sociedad Civil y a la juventud como su elemento primordial de innovación social. Plantea un cambio de actitud en los actores involucrados y una participación activa de los beneficiarios a través de comités comunitarios, brigadistas y asambleas. (Secretaría de Desarrollo Social SEDESOL, 2017)

En conjunto, la participación comunitaria por medio de los tres elementos mencionados, define y dirige las acciones de la Cruzada Contra el Hambre a lo largo del país validando la escucha activa del gobierno ante las necesidades de los más vulnerables de sus gobernados. Sin embargo, las cifras a un año de su puesta en marcha (únicas cifras disponibles) muestran resultados endebles que permiten poner en duda la efectividad de la política implementada.

Por su parte, el Reporte Nacional para la Revisión Voluntaria de México en el Marco del Foro Político de Alto Nivel Sobre Desarrollo Sostenible impulsado por PNUD observa que en México existe una alienación parcial de las políticas públicas con el objetivo 2 de los ODS. Una política pública de la cual, se desconoce el presupuesto destinado y en el que la propia Auditoría de la Federación señaló que la SEDESOL no acreditó en que medida se atendieron las necesidades del sector beneficiario por lo que destaca la inconsistencia entre el diagnóstico y el diseño de la Cruzada (Respuesta de la Secretaría Técnica de la Comisión Intersecretarial para la Instrumentación de la Cruzada contra el Hambre a las Observaciones realizadas por la Auditoría Superior de la Federación, 2014)

Por lo anterior es eminente que la intención del planteamiento de la Cruzada Contra el Hambre no es suficiente para calificar a la política pública de modelo en innovación social, toda vez que no ha mostrado efectividad en la aplicación de los recursos materiales, económicos y colaboración humana que demanda su implementación.

Alianzas para lograr los objetivos

La meta: "Fortalecer la movilización de recursos internos, incluso mediante la prestación de apoyo internacional a los países en desarrollo, con el fin de mejorar la capacidad nacional para recaudar ingresos fiscales y de otra índole. Movilizar recursos financieros adicionales de múltiples fuentes para los países en desarrollo"

El reto: "Las condiciones de desarrollo en México orientan el diseño de políticas públicas y normatividad hacia la atracción de recursos económicos provenientes de los organismos internacionales y países desarrollados"

Durante 2011 nace la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXID) como la dependencia encargada de los programas de cooperación internacional de México, ya sea como país que ofrece o recibe la cooperación internacional. La AMEXID nace como el pilar institucional de la política mexicana que se ve materializada en la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo promulgada en el mismo año.

De éste ejercicio, se desprende el Programa de Cooperación Internacional para el Desarrollo que será el primer instrumento de política pública en materia de cooperación internacional y cuyas prioridades son la educación, salud, medio ambiente, cambio climático, ciencia y tecnología en Centro América, América Latina y el Caribe. (Diario Oficial, 2014)

Las propias condiciones socioeconómicas del país, hacen evidente la necesidad de difusión para la apropiación de la política de cooperación internacional por parte de los gobiernos locales y diferentes actores involucrados, por lo que observamos que en una primera etapa los esfuerzos están concentrados en la capacitación, mapeo e identificación de buenas prácticas para la implementación de acciones concretas de apoyo al extranjero.

La cuantificación de la cooperación mexicana para el desarrollo se observó en 2011 en los $ 268, 672, 379 USD cantidad que si bien podría resultar poco representativa contra los $900 millones de USD recibidos, marca el cambio de cuando hace 70 años México comenzó a participar como receptor para después de 40 años más convertirse en oferente de la cooperación internacional para el desarrollo. (Prado Lallande, 2014)

Algo que también es cierto, es que la cooperación internacional para el desarrollo de México como oferente de la misma no nace a raíz de la promulgación de la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo, esta última facilita una estructura capaz de dar mayor institucionalidad y transparencia a dicha cooperación; al tiempo que permite la instrumentación de la política pública vinculada.

En mi perspectiva la creación de alianzas entre gobiernos; además de que integra a la academia y Organizaciones de la Sociedad Civil, a través de la AMEXID contribuye a la generación de un entorno propicio para la consecución de la Agenda 2030. La Cooperación Internacional por naturaleza suma a la armonización de valores y metas. La Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo resulta un catalizador para la innovación social al materializar la estructura institucional y política que facilita y determina condiciones de crecimiento de las alianzas para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, siendo identificada incluso por el PNUD como una política pública alineada a los ODS. (Agenda 2030, 2017)

Salud y bienestar

La meta: "De aquí a 2030 poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos a 12 por cada 1,000 nacidos vivos y la mortalidad de los niños menores de 5 años al menos a 25 por cada 1,000 nacidos vivos"

El reto: "Que México haga del desarrollo pleno de la primera infancia una prioridad"

La Primera Infancia y su pleno desarrollo no está presente de manera explícita y prioritaria en los planes de los distintos órdenes de gobierno y hasta ahora, en las agendas políticas de todos los candidatos a puestos de elección popular, solo son relevantes las acciones que buscan remediar los grandes problemas nacionales y no las que son claramente preventivas. (Pacto por la Primera Infancia, Pronunciamiento)

Acá me resulta relevante hablar más que de una política pública, de la imperante necesidad de implementarla en tanto la sociedad civil organizada, que representa actores que trabajan día con día con las problemáticas de salud de la primera infancia, ha identificado y estructurado para presentar a las personas candidatas a la presidencia de la república en la contienda electoral que se va a celebrar en julio de éste año.

Se habla de que la evidencia científica demuestra que invertir tanto en el bienestar como en el desarrollo de las niñas y los niños durante la Primera Infancia, genera un mayor retorno social y económico e incide en la productividad, la salud y en la formación de las futuras generaciones, esto se traduce en un mejor aprovechamiento escolar, mayor capacidad de aprendizaje, más productividad, mejores ingresos, menos enfermedades crónicas, menor propensión a conductas de riesgo y criminales, menor desigualdad y menor pobreza. (Pacto por la Primera Infancia, Pronunciamiento)

Si las evidencias son tan tajantes, ¿por qué entonces no poner el ojo en la propuesta del Pacto por la Primera Infancia? Esta propuesta está integrada por 300 Organizaciones de la Sociedad Civil, empresas y fundaciones empresariales que trabajan con la Primera Infancia o que sus causas tienen origen en esta etapa de la vida.

El pacto se conforma por diez compromisos que en suma buscan garantizar los derechos de la primera infancia por la construcción de un México más justo, equitativo, productivo y en paz. La prioridad de los derechos de la primera infancia parece ser visible para la mayoría de las personas candidatas a la presidencia de nuestro país que han suscrito el pacto, a excepción de uno de ellos quien en un par de oportunidades ha expresado su desconfianza por el trabajo de la Sociedad Civil Organizada.

En términos de innovación social, la propuesta del Pacto por la Primera Infancia remite directamente a un diagnóstico que identifica prudentemente las necesidades, con una propuesta basada en la experiencia de diversos actores involucrados con la población beneficiaria en la que se han generado prototipos y piloteos de atención, que ahora necesitan ser sostenidos para su crecimiento y en el mediano plazo generar un cambio sistemático. El Pacto por la Primera Infancia representa un ejercicio pleno de innovación social al tener como fin la formulación de políticas públicas.

Al final del día se identifican algunos factores pendientes de trabajar para la armonización de las políticas públicas en México con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 que se ha suscrito como un compromiso con el mundo para erradicar la pobreza, proteger al planeta y asegurar la prosperidad para todos.

Sobre las tareas pendientes de México para suscribir avances significativos en torno al Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, es fácil identificar la necesidad de mayor comunicación para la apropiación de la agenda entre los diversos actores involucrados. Imperante participación de los gobiernos locales para que implementen acciones y suscriban agendas locales que contribuyan al logro de los ODS sin la espera de mandatos Federales. La integración de mecanismos eficientes de transparencia y rendición de cuentas sobre las acciones emprendidas en torno a la armonización de las políticas públicas con la Agenda 2030 acompañado de planeación y asignación de presupuesto de manera eficiente. (Agenda 2030, 2017)

Si bien son evidentes los retos, también resulta enriquecedor este tipo de análisis ya que nos presenta la oportunidad de identificar nuestro rol como Emprendedores Sociales Innovadores ESI. La Agenda 2030 se presenta para las Organizaciones de la Sociedad Civil, espacio al que pertenecemos muchos de los ESI como una oportunidad para dar el salto de una visión filantrópica a una de desarrollo sostenible y empoderarnos como actores importantes en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

#Innovaciónsocial

93 vistas

CDMX

Michoacán

  • Facebook - White Circle
  • Twitter - White Circle